Cuadro clínico del sindrome convulsivo

De las urgencias neurológicas, las crisis convulsivas ocupan el segundo lugar en incidencia, después de los accidentes cardiovasculares. Aunque las crisis convulsivas no causan riesgos a la vida del paciente una intervención oportuna puede prevenir problemas a la salud. Este síndrome es un conjunto de crisis convulsivas recurrentes, ocasionadas por epilepsia; a continuación presentamos un video donde se explica a detalle el cuadro clínico del síndrome convulsivo en pacientes con epilepsia, acompáñenos e informese en este material que le compartimos:

 

Qué es la Epilepsia Mioclónica Juvenil?

También conocida como el Síndrome de Jans, la epilepsia Mioclónica Juvenil (EMJ) es un tipo de epilepsia de la cual se desconoce su causa que se caracteriza por ataques que provocan sacudidas involuntarias de las extremidades, principalmente de las piernas. Este tipo de sacudidas afectan todo el cerebro cuando suceden, sin embargo la persona que sufre el ataque no presenta pérdida del conocimiento.

Este no es el tipo más común de epilepsia, sin embargo es común, y suele responder bien a los tratamientos médicos anticonvulsivos. Hay ciertos detalles de esta enfermedad que la ayudan a distinguirse de los otros tipos, como los ataques matutinos, la edad en la que se desata la enfermedad, insomnio y problemas psicológicos específicos. A decir de los médicos esta es una enfermedad que generalmente tiene un pronóstico bueno y responde muy bien a los tratamientos.

La EMJ no es una enfermedad que esté ligada a tumores cerebrales o encefalitis, es una enfermedad de la que hasta ahora no se conoce la causa exacta, sin embargo aproximadamente un tercio de los pacientes con epilepsia mioclónica juvenil tienen historial familiar positivo en epilepsia. Generalmente para lograr un diagnóstico correcto de esta enfermedad, se debe acudir a la clínica para las pruebas de rutina que detectan el tipo y gravedad de la epilepsia que ataca. Generalmente la EMJ se caracteriza por:

  • Síntomas que comienzan en la adolescencia con mioclonías (sacudidas involuntarias) en la mañana.
  • El paciente no pierde la conciencia al sufrir el ataque y la inteligencia no se ve afectada
  • La privación del sueño y el estrés emocional son factores que favorecen la presentación de las crisis.
  • Las sacudidas son arrítmicas, breves y bilaterales.
  • También se presentan con la foto estimulación y el consumo de alcohol.

Para lograr diagnosticar esta enfermedad es necesario someter al paciente a estudios como Electroencefalograma que utilice el procedimiento de privación del sueño y foto estimulación. Generalmente esta enfermedad se puede tratar con Ácido Valpróico y/o acompañado de otros medicamentos anti convulsivos.

Se recomienda que mientras se lleva a cabo el tratamiento se evite el manejo de maquinaria pesada y la práctica de deportes como la natación. No hay que temer a esta enfermedad ya que no es muy difícil de controlar y el 80 por ciento de las personas que se tratan, pueden llevar una vida completamente normal.

¿Qué son las crisis de ausencia?

El cuerpo humano a pesar de ser perfecto en ocasiones presenta algunas fallas que se pueden arreglar con la ayuda de la tecnología o los tratamientos médicos. Uno de los daños más importantes es la mala comunicación entre las neuronas cerebrales, que ocasionan desde falta de atención hasta ataques epilépticos que pueden causar graves daños a la salud. Existen distintas clases de crisis epilepticas, hoy hablaremos de las crisis de ausencia, conocidas también como Convulsiones Petit Mal .

El cerebro funciona y se comunica entre sus partes a través de impulsos eléctricos, facilitando la transmisión de reflejos, memorias y sensaciones al cuerpo entero; nuestro cuerpo entero depende del buen funcionamiento de las sinapsis cerebrales. En el caso de las personas que sufren de epilepsia estas señales se vuelven anormales en intensidad y regularidad, por lo que las reacciones del cuerpo también se transforman para mal.

La crisis de ausencia puede causar pérdida de conocimiento que generalmente dura máximo treinta segundos y es difícil de notar para las personas externas, pues los síntomas no son muy perceptibles. Muchas veces, cuando la crisis sucede quien la padece puede no darse cuenta a tal grado que las personas pueden llegar a presentar de 50 a 100 crisis en un día sin que lo note; al terminar la crisis, la persona regresa a sus actividades normales sin darse cuenta de lo que acaba de pasar.

Las crisis de ausencia suelen ser un indicador de que la persona padece epilepsia o es propensa a sufrirla, generalmente se da en niños y adolescentes, siendo el lapso más común entre los 5 y los 15 años y con mayor incidencia en niñas que en niños; en muchas ocasiones el factor genético influye. Pero, precisamente por su discreción es difícil reconocerla. Si vemos a nuestro hijo con la mirada fija a un punto, quieto, moviendo sus extremidades violentamente o parpadeando rápido, puede estar sufriendo un episodio de ausencia, no se alarme, lo mejor es esperar a que la crisis pase y procurar que la persona que la sufra no se haga daño físico con las cosas que le rodean.

Es importante asistir con un profesional si notamos alguno de estos síntomas en nuestro hijo, ya que pueden estar indicando el inicio de algo más fuerte que necesite tratamiento médico para evitar la falta de concentración escolar y la dificultad de realizar ciertas actividades físicas.

Fotosensibilidad; cuando la luz causa convulsiones

Muchos hemos escuchado que algunas caricaturas o películas han causado crisis epilepticas a niños y adultos alrededor del mundo, causando polémicas y solicitudes para la cancelación de dichos programas televisivos; lo cierto es que estas convulsiones se deben a que ciertos estímulos visuales son percibidos con mayor intensidad por las personas con hipersensibilidad a la luz, característica que afecta al 5% de los pacientes epilépticos.

La hipersensibilidad a la luz o fotosensibilidad puede estar o no asociada a la epilepsia, en su mayoría de tipo idiopático y suele tener mayor incidencia en la pubertad. La forma más eficaz para confirmar la presencia de la fotosensibilidad es a través de un Electroencefalograma (EEG) con estímulos luminosos.

Las primeras menciones sobre epilepsia fotosensible datan del siglo I a.C., sin embargo fue hasta después de la invención del EEG en 1946 que se pudo describir y registrar el efecto de los Estímulos Luminosos Intermitentes (ELI) por medio de distintos estudios realizados dentro del contexto de la clinica de epilepsia para brindar un mejor diagnóstico.

Tanto la epilepsia fotosensible como las convulsiones reflejas pueden ser ocasionadas por estímulos sensoriales, motores o cognitivos específicos, las crisis relacionadas con estímulos visuales se conocen como crisis “visuoinducidas” para las cuales la fotosensibilidad no es el único factor: también interviene el patrón de sensibilidad, las figuras geométricas con características espaciales o la estimulación cognitiva compleja y práctica como el movimiento ocular.

La fotosensibilidad se define como el efecto que los ELI (registrado durante un EEG) pueden producir en el cerebro del observador y que constan de estímulos nerviosos conocidos como Respuesta Paroxística (RFP). Al factor conocido como fotoestimulador se le relaciona con luces intermitentes, con frecuencia de 10 a 30 Hz, de color blanco: la luz estroboscópica, usada frecuentemente en películas y caricaturas infantiles, suele ser causa de convulsiones por su efecto acentuado cuando hay ausencia de luz natural.

Cabe destacar que estos efectos lumínicos son capaces de provocar respuesta en sujetos con epilepsia no fotosensible o en personas no epilépticas, pero no deben descartarse trastornos de sensibilidad a estímulos visuales.

La luz artificial no es el único fotoestimulador capaz de ocasionar convulsiones, la luz natural reflejada en objetos con patrones geométricos lineales o cuadriculados puede causar efectos fotosensibles, especialmente si los patrones se encuentran en movimiento: las escaleras eléctricas, las persianas, papel pintado e incluso la ropa estampada son ejemplos.

Causas de la fotosensibilidad

A través de muchas investigaciones se ha reportado factores genéticos como causa principal de la fotosensibilidad, este trastorno afecta a 1 o 2 de cada 100 mil personas; se presenta en 6 niñas por cada 4 niños y en el 5% de epilépticos. Este trastorno puede presentarse de los 2 a los 71 años de edad, siendo de los 5 a los 15 la edad más frecuente aunque suele diagnosticarse entre los 7 y 19 años. En algunos casos la fotosensibilidad desaparece en la edad adulta.

Personas con dependencia al alcohol a las benzodiacepinas suelen experimentar la desaparición repentina de la fotosensibilidad al abandonar el consumo de dichas sustancias.

Epilepsia visuoinducida

En los pacientes con epilepsia visuoinducida, las crisis convulsivas suelen comenzar con trastornos visuales prolongados como alucinaciones o ceguera parcial, a lo que pueden seguir signos como alteración de la frecuencia cardiaca o dolor de cabeza. Los síntomas visuales pueden durar varios minutos tras los cuales sueden suceder convulsiones de tipo tonicoclónicas, que se caracterizan por la rigidez de cuerpo y sacudidas.

Algunas epilepsias fotosensibles se ven afectadas por la luz solar: el reflejo de la luz del solar sobre el agua, la nieve o las calles, al viajar en automóvil o cuando la luz solar se filtra a través de las hojas de los árboles.

La televisión ha sido vista como un factor epileptógeno desde la década del 50 del siglo pasado, cuando se hizo popular su uso; en ese tiempo las imágenes eran proyectadas mediante rayos catódicos que generaban puntos brillantes y luminosos que, a una distancia menor al doble de la diagonal de la pantalla, era capaz de provocar una crisis convulsiva. Para el año de 1992 las televisiones contaban con una mejor frecuencia luminosa con menor brillo.

Los videojuegos, que si bien ocupaban al televisor como monitor, tenían un patrón de imágenes con capacidad epileptógena, los primeros casos se describieron en 1981 principalmente en personas con epilepsia fotosensible aunque también se presentaron en personas sin epilepsia ni fotosensibilidad. Además de los videojuegos, algunas caricaturas infantiles reunieron factores que sometían al espectador a un exceso de excitación visual y con alto contenido de violencia. Los actuales videojuegos se presentan en dispositivos con pantallas de tecnología moderna con menor saturación de patrones lumínicos que ha ayudado a reducir la incidencia en las crisis convulsivas.

Si bien la luz de los monitores de las computadoras es semejante a la de los televisores, la frecuencia de imagen en Hz y la cantidad de patrones visuales es inferior, por lo que se han reportado pocos casos de crisis ocasionada por su uso.

El abuso de ciertos rangos del espectro de color y luces estroboscópicas combinados con la manera de generar la imagen son los estímulos que suelen provocar efectos en el cerebro del paciente fotosensible.

Una vez establecido el diagnóstico de epilepsia fotosensible se realizará una valoración individual en cuanto a datos clínicos por medio del EEG con el que se medirá el grado de fotosensibilidad, posteriormente se seguirá la prescripción médica que el especialista indique así como los cuidados especiales que haya que tener.

Se recomienda el uso de gafas oscuras, polarizadas o con color para proteger la vista del sol; las gafas azules se recomiendan especialmente por la posición que el color ocupa en el espectro de colores. Otra medida es cubrir un ojo cuando se está frente a un fotoestimulador al que se tiene sensibilidad para reducir el riesgo de crisis. Evitar ver la televisión por periodos prolongados, a corta distancia y en habitaciones obscuras y, en general, evitar todo tipo de exposición a los factores que tengan identificados. Con estas simples medidas, los pacientes pueden llevar una vida prácticamente normal.

Transtornos más comunes

Padecer epilepsia no es fácil, no sólo son las crisis convulsivas, el estigma social y el miedo a convulsionar en cualquier momento, hay otras consecuencias psicológicas o emocionales que pueden ser causadas por el medicamento o por cuestiones del mismo paciente.

Depresión

La depresión es un 15% más frecuente entre los pacientes con epilepsia que en la población general, suele presentarse en pacientes con epilepsia de difícil control y pacientes con crisis persistentes que en epilepsias controladas. Aunque la calidad de vida del paciente epiléptico es mejor cuando se ve libre de crisis, la depresión se relaciona más con el control de las crisis epilepticas que con el número de crisis presentadas. Las causas de depresión pueden ser:

  • Reacción al diagnóstico de la enfermedad.
  • Efecto adverso de los fármacos anticonvulsivos.
  • En algunos tipos de epilepsia, como la epilepsia del lóbulo temporal mesial, suelen ser más frecuentes los casos de depresión.

El tratamiento de la depresión debe realizarse por el neurólogo o el epileptólogo que esté a cargo de la prescripción del medicamento anticonvulsivo para poder brindar la opción más adecuada para ambos problemas de salud. En algunos casos se recomienda acudir con un psicólogo para atender las cuestiones emocionales y brindar un plus al tratamiento medicamentoso.

Ansiedad

La ansiedad suele manifestarse con frecuencia en el paciente epiléptico, suele ser causada por la constante presencia de médicos, análisis clínicos, convulsiones, etc. La ansiedad se define como un estado emocional de reacción de miedo o aprensión anticipada de peligros o amenazas inespecíficos, esta reacción suele acompañarse de una activación del sistema nervioso autónomo.

En el paciente epiléptico, la ansiedad suele manifestarse por síntomas corporales de tensión física y aprensión respecto a no poder predecir o controlar sucesos del futuro próximo o lejano. Es comprensible que las personas con epilepsia tengan una mayor predisposición a presentar episodios de ansiedad debido a la impredecibilidad de sus crisis convulsivas.

La ansiedad suele presentarse en muchas patologías crónicas y puede ser necesario buscar ayuda de un psicólogo o un epileptólogo con especialidad psiquiatría para un mejor tratamiento.

Deterioro de la función cognitiva

Algunos pacientes epilépticos presentan serios problemas cognitivos, es decir una menor capacidad cerebral para procesar la información de manera precisa y programar una conducta adaptativa; este deterioro se traduce en la dificultad para resolver problemas, comunicarse, memorizar o enfocar su atención.

Existen innumerables investigaciones sobre el tipo de deterioro cognitivo en epilepsia, estos indican que los tipos de deterioro se encuentran dentro de los Trastornos Neurocognitivos Leves, que se traduce en una lentitud en tareas que requieren un procesamiento complejo de la información, dificultades de atención, concentración y memoria.

Sin embargo la causa exacta del deterioro cognitivo en la epilepsia no ha sido del todo explorada, se tiene claro que existen tres factores involucrados: la etiología de la epilepsia, el tipo de crisis convulsiva y los efectos colaterales del tratamiento. Es muy importante tomar en cuenta todos los posibles efectos colaterales de un tratamiento para poder tomar una decisión adecuada.

Psicosis

Los episodios de psicosis pueden presentarse de forma postical, ictal o interictal, es decir antes de presentarse una convulsión, mientras dura la convulsión o entre convulsiones. Suele caracterizarse por alteraciones cognitivas difusas, alucinaciones visuales y auditivas, delirio persecutorio, pensamiento ilógico y disgregado, lenguaje con alteraciones semánticas, alteración en el ciclo del sueño, incontinencia emocional, depresión o ansiedad.

Las personas que desarrollan psicosis crónicas suelen tener tipos de epilepsia severa que involucra múltiples tipos de convulsiones, sindrome convulsivo o estatus epiléptico y resistencia al tratamiento con fármacos.

Es muy importante acudir con médicos expertos en el tratamiento de epilepsia para tener un mejor pronóstico y calidad de vida a corto y largo plazo.

El Aura en Epilepsia

Las personas con epilepsia viven muchas situaciones que sólo ellos pueden comprender exactamente; el aura es una de las crisis epilepticas de tipo parcial más investigadas debido a la complejidad de sus efectos y sensaciones. Se conoce como aura a la activación de un área cortical causada por una descarga neuronal anormal, unilateral, localizada y breve en la que la conciencia se preserva.

Esta descarga eléctrica suele ocurrir en una sola región cerebral, por lo que constituye una crisis parcial simple; sin embargo, en investigaciones realizadas por especialistas en clinica de epilepsia se han encontrado casos de crisis parciales complejas, con daños a la conciencia o crisis tónico clónicas. El aura puede durar solo unos segundos o varios minutos dependiendo de su tipo. Las auras se clasifican en:

  • Aura viscerosensoriales. También conocida como aura autonómica o aura gástrica es la más frecuente pues suele ocasionarse en el lóbulo temporal, que es también el tipo de epilepsia más común, recibe su nombre debido a que se percibe como una sensación abdominal o epigástrica en forma ascendente. Los pacientes suelen describirla como una sensación o presión abdominal no placentera, acompañada de náuseas o sensación de vacío estomacal.
  • Aura psíquica o experiencial. Se caracteriza por síntomas dismnésicos (de trastornos de la memoria) que suelen presentarse como distorsiones de los recuerdos que pueden originar sensaciones de familiaridad como deja-vu -más frecuente en personas que además sufren migrañas-, sensaciones de extrañeza como jamais vu y fenómenos de recolección rápida de experiencias pasadas (visión panorámica), distorsión en la apreciación del tiempo, despersonalización y sensaciones de irrealidad.

Cuando una persona atraviesa por una de estas crisis puede experimentar ilusiones, es decir, deformación de objetos y estímulos sensoriales. Las ilusiones visuales suelen ser percepciones distorsionadas de tamaño o forma de objetos, percepción de objetos en blanco y negro (acromatopsia o monocromatismo) o con colores diferentes, que suelen ser rojo (eritropsia) o amarillo (xantopsia). Dentro de las ilusiones auditivas suelen ser comunes la percepción incrementada o disminuida de los sonidos (macroacusia y microacusia respectivamente) y percepción de sonidos paulatinamente más próximos. Otros trastornos relacionados con el aura son:

Motores

  • Sin marcha, con contracciones tónicas o que sólo afectan a una parte del cuerpo.
  • Con marcha o Jacksonianas, contracciones tónicas o clónicas que inician en un segmento corporal y se propagan hasta abarcar la mitad del cuerpo.
  • Crisis versivas, en las que se produce una desviación conjugada de los ojos con giro de la cabeza, y en ocasiones del tronco y de la extremidad del lado hacia donde voltea la cabeza.
  • Crisis posturales, en las que se detiene el movimiento por completo y crisis fonatorias en las que se afecta la vocalización de sonidos.

Sensoriales

  • Somatosensoriales, sensaciones como adormecimiento, frío, calor, dolor, sensación de pérdida de una parte del cuerpo o adormecimiento que puede propagarse hasta la mitad del cuerpo.
  • Auditivas, es decir percepción de sonidos simples que no existen.
  • Percepción de fenómenos visuales simples como luces, colores o manchas.
  • Percepción de olores y sabores, principalmente desagradables.

Psíquicas

  • Dificultad para la comprensión o expresión del lenguaje (disfasia).
  • Alucinaciones estructuradas, percepción de melodías o conversaciones.
  • Ilusiones visuales o auditivas (arriba mencionadas).
  • Cambios afectivos, de humor, miedo, depresión, ira, etc.
  • Trastornos cognitivos como falta de comprensión o presentación de ideas no relacionadas con el momento.

Otros

  • Náuseas
  • Cambios de la presión arterial.
  • Deseo inminente de orinar o defecar.
  • Sonidos intestinales.

El aura suele percibirse como un aviso de que una crisis convulsiva va a ocurrir, es muy importante contar con asesoría médica y medicamentos adecuados para disminuir la intensidad y frecuencia de estas crisis.

Los 10 mitos más comunes sobre la Epilepsia

A pesar de los avances médicos y la gran difusión de información, mucha gente aún cree en varios mitos sobre la epilepsia, lo que no sólo dificulta el tratamiento de epilepsia sino las relaciones del paciente epiléptico con el entorno que le rodea, desde sus compañeros escolares (quienes escuchan lo que sus papás o familiares opinan) hasta los compañeros de trabajo o posibles jefes al acercarse a pedir empleo. A continuación les contaremos los 10 mitos más frecuentes sobre la epilepsia.

  • Mito 1. La epilepsia es discapacitante

De la mano con que la epilepsia es incurable; ambas ideas son falsas, es verdad que en la infancia hay síndromes epilépticos que los hacen muy dependientes de sus familiares y sólo en los casos en que ocurrió un daño cerebral a causa de las crisis convulsivas, la epilepsia no es una enfermedad incurable. Puede controlarse con cirugía, medicamentos y buenos hábitos, lo que hace que muchos pacientes vean disminuir sus convulsiones poco a poco hasta incluso desaparecer.

  • Mito 2. La epilepsia es una enfermedad sólo de adultos (o sólo de niños)

La epilepsia afecta a todos los grupos de edad, es un padecimiento que se presenta en recién nacidos, escolares, adolescentes, adultos e incluso en la tercera edad; si bien la mayor incidencia ocurre en menores de 15 años. Las causas de la epilepsia (que no son congénitas) pueden ser traumatismos cerebrales, anoxia, tumores o infecciones cerebrales, toxicológicas (por consumo crónico de alcohol o exposición a ciertos metales), entre otros que pueden causar crisis epilépticas a cualquier edad.

  • Mito 3. La adolescencia y los cambios hormonales empeoran la epilepsia

No. Existe un tipo de epilepsia llamado “epilepsia mioclónica juvenil o Petite Mal” que suele presentarse entre la pubertad y la adolescencia -y que puede presentarse incluso en la tercera edad-, y se caracteriza por sacudidas mioclónicas bruscas en las manos, bilaterales o repetitivas que ocurren por las mañanas; sin embargo otros tipos de epilepsia infantil desaparecen al llegar la adolescencia.

  • Mito 4. La llegada de la menstruación empeora las convulsiones

De la mano con el punto anterior, pero específico para las pacientes femeninas. Algunos síndromes epilépticos pueden presentarse cuando la menstruación se acerca o durante el periodo de sangrado, esto se relaciona con los niveles hormonales y se conoce como epilepsia catamenial. Sin embargo no es una regla, no todas las mujeres son iguales, y menos las mujeres epilépticas.

  • Mito 5. La epilepsia “mata las neuronas”

Recordemos que hay muchos tipos de epilepsias y muchos tipos de crisis convulsivas, algunos pacientes epilépticos pueden llevar una vida completamente normal pues su enfermedad tiene muy buen pronóstico y el tratamiento adecuado que mantiene controladas sus crisis. Lo que es cierto es que las crisis convulsivas que se prolongan por varios minutos o que duran muy poco pero se repiten continuamente en un lapso de menos de 30 minutos sí pueden ocasionar lesiones cerebrales, este trastorno se llama Status epiléptico y el paciente debe llevarse inmediatamente al servicio de emergencias de su localidad.

  • Mito 6. Algunos medicamentos anticonvulsivos son más fuertes que otros

Los medicamentos para reducir y controlar las convulsiones epilépticas tienen efectos secundarios, todos ellos sin excepción. El neurólogo debe explicar muy bien al paciente y a su familia qué efectos tendrá el medicamento indicado y la forma de monitorearlos; sin embargo hay medicamentos que sientan mejor a los tipos de convulsiones de cada paciente por lo que los efectos secundarios los viven de distintas formas.

  • Mito 7. Una persona epiléptica debe llevar una dieta especial

El surgimiento de dietas como la cetogénica y su gran popularidad, ha causado confusiones a los pacientes que buscan soluciones milagrosas y sin medicamentos. Sin embargo es muy importante no abandonar el tratamiento prescrito por el médico y llevar una alimentación saludable y balanceada, evitando sólo el consumo de alcohol, cigarrillos y drogas; a menos que su neurólogo le prescriba una dieta especial no debe restringir alimentos por su cuenta.

  • Mito 8. Un niño con epilepsia no debería ir a la escuela

O un adulto epiléptico no debería trabajar, ambas sentencias son falsas pues la epilepsia no ocasiona discapacidad ni retraso mental. Un paciente epiléptico puede ser un buen deportista, un buen médico, ingeniero, arquitecto, etc., de hecho grandes mentes de la historia de la humanidad como Alfred Nobel, Dostoievski, Sócreates, Platón, Lord Byron y Napoléon, entre otros, padecieron epilepsia.

  • Mito 9. Mi hijo convulsionó por la fiebre y ahora será epiléptico

Falso, las convulsiones febriles son muy comunes hasta los 5 años a causa de una fiebre que no ha sido posible controlar, sin embargo no ocasionan epilepsia y se consideran benignas. Esto no significa que no sean importantes, si nuestro pequeño hijo tiene fiebre es muy importante disminuirla y llevarlo de inmediato al médico antes de que el proceso infeccioso causante de la fiebre se desarrolle y cause más problemas.

  • Mito 10. Mi hijo no debe salir a jugar porque tiene epilepsia

La sobreprotección a nuestros hijos afecta su desarrollo afectivo pues los niños necesitan tener amigos, jugar y aprender de forma lúdica. Si el pequeño tiene tratamiento médico puede tener amigos y divertirse aunque siempre es importante informar a maestros, padres de amigos y familiares sobre las condiciones de salud de nuestro hijo y las formas de auxiliarlo en caso de que tenga una convulsión.