Transtornos más comunes

Padecer epilepsia no es fácil, no sólo son las crisis convulsivas, el estigma social y el miedo a convulsionar en cualquier momento, hay otras consecuencias psicológicas o emocionales que pueden ser causadas por el medicamento o por cuestiones del mismo paciente.

Depresión

La depresión es un 15% más frecuente entre los pacientes con epilepsia que en la población general, suele presentarse en pacientes con epilepsia de difícil control y pacientes con crisis persistentes que en epilepsias controladas. Aunque la calidad de vida del paciente epiléptico es mejor cuando se ve libre de crisis, la depresión se relaciona más con el control de las crisis epilepticas que con el número de crisis presentadas. Las causas de depresión pueden ser:

  • Reacción al diagnóstico de la enfermedad.
  • Efecto adverso de los fármacos anticonvulsivos.
  • En algunos tipos de epilepsia, como la epilepsia del lóbulo temporal mesial, suelen ser más frecuentes los casos de depresión.

El tratamiento de la depresión debe realizarse por el neurólogo o el epileptólogo que esté a cargo de la prescripción del medicamento anticonvulsivo para poder brindar la opción más adecuada para ambos problemas de salud. En algunos casos se recomienda acudir con un psicólogo para atender las cuestiones emocionales y brindar un plus al tratamiento medicamentoso.

Ansiedad

La ansiedad suele manifestarse con frecuencia en el paciente epiléptico, suele ser causada por la constante presencia de médicos, análisis clínicos, convulsiones, etc. La ansiedad se define como un estado emocional de reacción de miedo o aprensión anticipada de peligros o amenazas inespecíficos, esta reacción suele acompañarse de una activación del sistema nervioso autónomo.

En el paciente epiléptico, la ansiedad suele manifestarse por síntomas corporales de tensión física y aprensión respecto a no poder predecir o controlar sucesos del futuro próximo o lejano. Es comprensible que las personas con epilepsia tengan una mayor predisposición a presentar episodios de ansiedad debido a la impredecibilidad de sus crisis convulsivas.

La ansiedad suele presentarse en muchas patologías crónicas y puede ser necesario buscar ayuda de un psicólogo o un epileptólogo con especialidad psiquiatría para un mejor tratamiento.

Deterioro de la función cognitiva

Algunos pacientes epilépticos presentan serios problemas cognitivos, es decir una menor capacidad cerebral para procesar la información de manera precisa y programar una conducta adaptativa; este deterioro se traduce en la dificultad para resolver problemas, comunicarse, memorizar o enfocar su atención.

Existen innumerables investigaciones sobre el tipo de deterioro cognitivo en epilepsia, estos indican que los tipos de deterioro se encuentran dentro de los Trastornos Neurocognitivos Leves, que se traduce en una lentitud en tareas que requieren un procesamiento complejo de la información, dificultades de atención, concentración y memoria.

Sin embargo la causa exacta del deterioro cognitivo en la epilepsia no ha sido del todo explorada, se tiene claro que existen tres factores involucrados: la etiología de la epilepsia, el tipo de crisis convulsiva y los efectos colaterales del tratamiento. Es muy importante tomar en cuenta todos los posibles efectos colaterales de un tratamiento para poder tomar una decisión adecuada.

Psicosis

Los episodios de psicosis pueden presentarse de forma postical, ictal o interictal, es decir antes de presentarse una convulsión, mientras dura la convulsión o entre convulsiones. Suele caracterizarse por alteraciones cognitivas difusas, alucinaciones visuales y auditivas, delirio persecutorio, pensamiento ilógico y disgregado, lenguaje con alteraciones semánticas, alteración en el ciclo del sueño, incontinencia emocional, depresión o ansiedad.

Las personas que desarrollan psicosis crónicas suelen tener tipos de epilepsia severa que involucra múltiples tipos de convulsiones, sindrome convulsivo o estatus epiléptico y resistencia al tratamiento con fármacos.

Es muy importante acudir con médicos expertos en el tratamiento de epilepsia para tener un mejor pronóstico y calidad de vida a corto y largo plazo.

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